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Una reseña a "Apuntes para una Historia de la Revolución Cubana"
Sin ánimo de ser pretensiosos podemos afirmar que pocos procesos han suscitado tantas lecturas, relecturas, análisis y valoraciones como la Revolución Cubana. Desde el 1º de enero de 1959 hasta nuestros días, cuanto acontece en la Mayor de las Antillas ha estado marcado por el asedio constante de quienes anhelan revertir el proceso revolucionario, la solidaridad de amigos de diferentes latitudes y el estudio minucioso de analistas, historiadores, periodistas, politólogos, diplomáticos, economistas, lo que da la medida de su dimensión, alcance y sus múltiples aristas.
En cuatro capítulos, Fabio E. Fernández Batista escruta las complejidades económicas, políticas y sociales de los años 50, su vínculo con las fuerzas revolucionarias de las décadas precedentes. Asimismo, expone las transformaciones políticas y económicas que con fuerza telúrica instauró el gobierno revolucionario en 1959, la radicalización de este y su paso hacia el socialismo en 1961, al tiempo que expone las causas que llevaron a este giro.
La década del 60 es analizada en toda su dimensión, con sus aciertos políticos, sus transformaciones sociales, las tensiones y agresiones orquestadas desde el exterior, las medidas económicas, las alianzas políticas con países socialistas y la relación abiertamente hostil de Washington hacia La Habana.
El recorrido por los años 70 refleja un país que reconoce sus indiscutibles avances sociales, al tiempo que se plantea una hoja de ruta para mejorar su economía y fortalecer sus instituciones, y que tiene su punto culminante en el proceso de la institucionalización.
Aborda los años 80, con su salto cualitativo en el nivel de escolarización y de vida de la población, y con el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas.
Finalmente toca la década del noventa con la profunda crisis económica que vivió el país en ese momento, su repercusión en lo social y lo político,
Nada de esto puede verse aislado de las relaciones de Cuba con Estados Unidos, con la Unión Soviética y el contexto de la Guerra Fría. Tampoco de los movimientos progresistas y anticolonialistas en África, Asia y América Latina, ni de la relación de los países de la región con la isla caribeña en diferentes etapas del periodo revolucionario.
Fernández Batista analiza los sucesos en su contexto, sin dedo acusador ni exaltación triunfalista. Solo así se puede hablar tanto de la campaña de alfabetización, la crisis de octubre, Playa Girón y la limpia del Escambray, como de la ofensiva revolucionaria, la zafra del 70 y el quinquenio gris.
Atinadamente el autor cierra cada capítulo con una canción fácilmente reconocible por el público cubano, público que es ese pueblo que en cada momento ha sido protagonista, partícipe y testigo de la extraordinaria capacidad de resistir de un proyecto político ante agresiones y crisis sin renunciar a su esencia humanista.