Sara Vega, la historia de la mujer a través del cartel II

Sara Vega, la historia de la mujer a través del cartel II

Dom, 05/10/2026

En la primera parte de esta entrevista a la curadora cubana Sara Vega Miche (La Habana, 1956), especialista a cargo de la colección de Carteles Cinematográficos en la Cinemateca de Cuba, resumió el camino de la mujer, hasta el presente, en el cartel de cine nacional. 

Explicó que antes de 1959 no existían las escuelas de diseño en el país y, en los inicios del ICAIC, el taller donde se producían los carteles, estaba dirigido por hombres. Luego de la creación del Instituto Superior de Diseño comenzaron a graduarse algunas diseñadoras, pero su presencia en espacios oficiales siguió siendo minoritaria.

La crisis de los años 90 redujo drásticamente la producción de carteles y de películas en general, y no fue hasta los 2000 que una nueva hornada de jóvenes creadoras se afianzó con mucha visibilidad. 
Con el paso de los años, mantener el taller activo y asegurar las materias primas para la impresión fue complejo.

Técnicas emblemáticas y aparentemente sencillas, como el Profil, cada vez se podían implementar menos, lo cual obligó a creadores y creadoras cubanas a buscar alternativas para desarrollar la gráfica y mantener viva así la tradición. Sara Vega fue partícipe de una de esas iniciativas: el Proyecto Cartelón, cómo surgió, cuál ha sido su trabajo durante estos años, comenta la especialista. 

¿Cómo surge el Proyecto Cartelón y cuál ha sido su propósito?
«Cartelón surge después de organizar la primera Muestra Joven de Carteles. Decidimos impulsar un proyecto que permitiera el auspicio, el apoyo, las convocatorias y los concursos, no solo para carteles de cine, sino también culturales o de campañas de bien público. Buscamos la manera de que las nuevas generaciones produzcan. Ya hay un conjunto importante de carteles realizados de manera alternativa. Porque somos un proyecto independiente, que no está directamente vinculado al ICAIC.»

En esta nueva etapa, ¿ha crecido la participación de mujeres?
«Se han incorporado más. Tratamos de buscar un equilibrio. Cuando hacemos una licitación exclusiva, tenemos la libertad de incluir a más creadoras. Siempre que podemos, damos un espacio para que las mujeres estén representadas, y tenemos a Carla Gómez y Anaís Puente, solo por mencionar algunos nombres, entre las que más producen.» 

¿Cómo mantienen el vínculo, desde Cartelón, con la historia y tradición del cartel cubano de cine?
«Hacemos homenajes a actores, directores, películas o reinterpretaciones de los carteles originales de la etapa más prolífera del cartel cubano de cine. El primer concurso que impulsó Cartelón estuvo dedicado al 30 aniversario de la Escuela de Cine.»

Usted ha dicho que, actualmente, la serigrafía se ha vuelto prácticamente inviable. ¿Con qué técnicas trabajan ahora?
«Hacer serigrafía resulta carísimo. La producción de serigrafía en Cartelón es limitada, por el alto costo que tiene. Hacemos carteles pequeños, de 50 x 70 cm, y en formato digital, lo que rompe abiertamente con la tradición serigráfica del ICAIC.»

Ese cambio técnico ha modificado también la función del cartel...
«Por completo. Hoy tenemos un sello y hacemos que los diseñadores firmen el cartel que realizan. Eso va más allá de lo promocional: se ha convertido en un objeto artístico, es un cartel para las galerías. El cartel cubano perdió su primacía en la calle. Antes, incluso en los años 2000, los poníamos en los cristales de los cines y los mandábamos al interior del país. Eso ya no existe.»

¿Cómo dialogan las nuevas generaciones de diseñadores con esta tradición?
«Es comiquísimo, porque cosas que para nosotros son claras —los calcos, la producción a nivel de fotolito, todo eso— para ellos son ajenas. Ellos diseñan para la red, con una estética completamente distinta. Por eso en Cartelón ofrecemos talleres y cursos para formarlos. Diseñadores como Nelson Ponce o Raúl Valdés han dictado conferencias, y han sido también jurado de concursos. Ellos se sienten complacidos de poder participar.  Provengo del mundo académico, y para mí es muy interesante estudiar cómo cambian también los referentes.