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Niños y niñas deslumbran en el milagroso cine iraní

Mar, 04/07/2026

Del viernes 10 al domingo 26 de abril, la Cinemateca de Cuba, en su sede de 23 y 12, consagra su principal pantalla a celebrar el mejor cine iraní protagonizado por niños y niñas

Uno de los baluartes artísticos más notorios de Irán, y del Medio Oriente, desde los años noventa hasta el presente ha sido el cine, considerado internacionalmente una de las manifestaciones culturales relevantes de un país con una compleja y riquísima historia, comprendida la etapa imperial, desde el siglo VI ane, cuando se fundó una dinastía entronizada hasta 1979, cuando la monarquía iraní fue reemplazada por la República Islámica.
El cine producido en la República Islámica ha sido celebrado internacionalmente por su distintivo estilo realista y sus acotaciones sobre la vida nacional, a través de los filmes de directores tan famosos como Abbas Kiarostami, Jafar Panahi, Majid Majidi y Bahman Ghobadi, todos ellos presentes en el ciclo de la Cinemateca con películas protagonizadas por niños y niñas.
El ciclo comienza con los primeros dos títulos de la trilogía Koker, o Trilogía del terremoto, integrada por ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), Y la vida continúa (1992) y A través de los olivos (1994). Solo programamos las dos primeras porque son estas las que se cuentan desde el punto de vista de los menores. Debe decirse que la designación de trilogía fue ideada por teóricos y críticos de cine, porque su director, Abbas Kiarostami se resiste a la designación y señala que las películas están conectadas solo por el accidente del lugar, puesto que Koker es el nombre de la aldea del norte de Irán donde se rodaron los tres filmes.
Tanto ¿Dónde está la casa de mi amigo? como Y la vida continúa se realizaron en estrecha combinación entre la puesta en escena y la vida real, y esa fusión realmente abrió el cine contemporáneo internacional a nuevas experiencias formales marcadas por la percepción directa del mundo por parte de los personajes. Kiarostami demuestra que la realidad, y el verismo, contienen enormes posibilidades para edificar la intriga, el suspenso y la acción.
A través de las espectaculares actuaciones de los niños protagonistas en ¿Dónde está la casa de mi amigo? se genera la más absoluta identificación del espectador con la angustia y la lealtad del pequeño gran héroe capaz de arriesgarlo todo con tal de salvar a su amigo de la expulsión. El filme es uno de los filmes preferidos de Akira Kurosawa y Werner Herzog. Y la vida continúa contribuyó a cimentar el prestigio de Kiarostami como el gran heredero de la estética neorrealista modernizada y adaptada a las condiciones de Irán contemporáneo.
También incluimos a Jafar Panahi (El Globo blanco), Majid Majidi (Niños del cielo, El color del paraíso), Bahman Ghobadi (Un tiempo para los caballos borrachos, Las tortugas también vuelan) y concluimos con Persépolis, que tiene producción franco-norteamericana, pero su directora y el tema central de la narrativa es de origen persa.
La revista Time Out aseguró que El Globo blanco posee una sutileza y una simplicidad audaces, elaborada a base de pequeños incidentes, detalles, observaciones reveladoras y mucho corazón e inteligencia. Es el largometraje debut del director iraní Jafar Panahi, con un guion del también director y guionista Abbas Kiarostami, y recibió el premio Cámara de Oro del Festival de Cannes, el Premio de Oro en Tokio, y el  Premio Internacional del Jurado, en la Muestra Internacional de Cine de São Paulo.
Niños del cielo, también conocida como Niños del paraíso, sobre todo en países de habla hispana, es una de las varias producciones iraníes que demuestran la capacidad de esa cinematografía para lidiar con la precariedad de medios dentro y fuera de la historia contada. Al final, resulta un producto atractivo para niños y adultos por su verismo, ternura y sobre todo por la habilidad proverbial de los realizadores iraníes para dirigir a niños no actores. Suele considerarse uno de los mejores títulos del cine iraní en los años noventa, y ganó el premio a la mejor película en el Festival de Montreal. Luego se convirtió en la primera película iraní en ser nominada por un premio de la Academia norteamericana de cine para la categoría de Mejor película de habla no inglesa (1998), pero perdió la estatuilla, curiosamente, ante otra película protagonizada por un niño, la italiana La vida es bella.
Sobre El color del paraíso escribió Entertainment Weekly, que se trata de una película nunca lenta, sino tranquila y despaciosa, como una oración, mientras que Jay Carr, en el Boston Globe, opinó que “la historia está hilada de forma arrebatadora, tierna y urgente, con una cautivadora mezcla de belleza, sobria sofisticación y profunda humanidad”. Fue la ganadora del premio a la mejor película, Gran Premio de las Américas, en el Festival de Montreal, y el de la mejor película de habla no inglesa por la Asociación de Críticos de Boston.
En Un tiempo para los caballos borrachos, el paisaje montañoso de Kurdistán marca la dureza y emotividad de la historia; porque en estas estepas nevadas, en la frontera con Iraq, dominan las agrestes montañas, el viento helado, la desolación, y todo ello forma parte de las imágenes poderosas que se graban en la mente del espectador. El título de la película se origina en el hecho de que cuando el viento helado congela los miembros de los animales, solo el alcohol les hace reaccionar.
Las tortugas también vuelan fue la primera película grabada en territorio iraquí desde la caída de Sadam Huseín, y el director trabajó con jóvenes y niños kurdos no profesionales que habían pasado por situaciones parecidas, y así le aportan autenticidad y fuerza expresiva a la película. A pesar de la participación iraquí, es considerada una producción de Irán, y representó a este país en los premios Oscar de 2005. Además, ganó la Concha de Oro de San Sebastián, el Premio Especial del Público en São Paulo, el premio a la mejor película en el Festival de Niños de Isfahan, y el premio del público en Rotterdam.
Por último, Persépolis se basa en la novela gráfica escrita por Marjane Satrapi, y a este origen se deben el blanco y negro y el estilo de la animación. Se estrenó mundialmente en el Festival de Cannes donde ganó el Premio del Jurado, compartido con La luz silenciosa, de Carlos Reygadas. Luego, fue nominada al Oscar como mejor filme de animación, y al Globo de Oro y el BAFTA como mejores filmes de habla no inglesa, además ganó los premios César correspondientes al mejor debut y mejor guion adaptado.
Persépolis opera un retrato profundo y crítico de la sociedad iraní durante los últimos cuarenta años, precisamente el mismo periodo que cubren las películas elegidas en este ciclo de la Cinemateca, una pequeña contribución a fomentar entre nosotros el conocimiento de una cultura poderosa, y rica en diversas manifestaciones artísticas como el cine.