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Fidel apostó por el cine como medio de difusión y síntesis de las artes
El panorama político, económico y social en la Cuba anterior al triunfo de la Revolución, en 1959, tenía a la proyección de cine, y a las artes en sentido general, circunscritas a los entornos de una élite burguesa que importaba los modelos europeos y norteamericanos, contrarios a las tradiciones más genuinas de su pueblo.
La Revolución tenía que transformar la sociedad en todos los sentidos; y el cambio, en el terreno cultural, comenzó con la creación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), el 24 de marzo de 1959: una decisión impulsada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (1926-2016) y Alfredo Guevara Valdés (1925-2013).
Se otorgó una relevancia, nunca antes vista en la Isla, a la cultura y a los roles de la producción artística y filmográfica. Fidel apostó por el cine como medio de difusión y síntesis de las artes, con una visión transgresora y descolonizadora, además de la comprensión de sus alcances ideológicos.
En esos primeros años, bajo la dirección de Alfredo, el pensamiento de Fidel se hizo presente en los proyectos de vanguardia, como el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (1969), el Cine Móvil (1961), la revista Cine Cubano (1960) y la escuela de la cartelística cinematográfica cubana (1964). El ICAIC sería un intérprete excepcional, en esos años, de la política cultural de la Revolución en ciernes.
Celebrar el centenario de Fidel y reafirmar el compromiso con su pensamiento social, cultural (siempre político), es también ponderar las esencias fundacionales del ICAIC y su obra de sueños cumplidos.